| Una votación a escala mundial significa la
participación
de todos y cada uno de nosotros en el transcurso de la información.
De los 6.300.000.000 de personas que constituyen la población
mundial, más de la mitad carecen de electricidad,
no han hecho nunca una llamada telefónica y mucho
menos navegado por Internet. Llegar a todas partes es un
trabajo enorme.
La celebración de un referéndum mundial es
una labor altamente especializada que debe dividirse en tareas
menores. La mejor manera de canalizar las votaciones es utilizar
las infraestructuras ya existentes. Si pusiéramos
a trabajar conjuntamente todas las estructuras electorales
nacionales y territoriales existentes, podríamos dar
acceso a unos 4.600.000.000 de personas. El 73 % (casi las
tres cuartas partes) de la población mundial ya puede
votar con un nivel "bueno" o por lo menos "satisfactorio" de
cobertura.
Además, incluso los regímenes no elegidos
democráticamente mantienen un nivel de infraestructuras
administrativas que podrían fácilmente permitir
la participación en el referéndum a celebrarse.
Si todas estas entidades pusieran sus capacidades organizativas
al servicio de un esfuerzo combinado, un total de 6.142.474.350
personas, es decir, el 97.5% de la población mundial
podría participar.
Contando sólo a la gente que vive en un estado de destrucción
social a escala nacional, de conflictos violentos y profundos,
y con total carencia de infraestructuras, obtenemos la conservadora
cifra de aproximadamente 157.525.650 personas. Ese 2,5% de
la población que vive en las más extremas condiciones
también ha de incluirse para completar el panorama.
 |
I. REDES INTERNACIONALES EXISTENTES
Mapa que muestra qué infraestructuras específicamente diseñadas para la votación y administraciones de largo alcance existen actualmente |
| |
Al asociarse los sistemas de voto individual con los administrativos,
a fin de vertebrar el proceso de referéndum, es muy
importante la orquestación de la actividad en todos
los países y territorios. La recopilación de
millones de informaciones a la más amplia escala geográfica
posible reviste proporciones impresionantes. Nunca hasta
ahora se ha intentado nada con las dimensiones de la votación
mundial. Sin embargo, algunas organizaciones actuales trabajan
con magnitudes respetables.
Varias empresas comerciales líderes del mercado afirman
que distribuyen sus productos en más de 200 países
y territorios. Este complejo y altamente coordinado baile
de oferta y demanda no se produce en medio de la nada. Detrás
de esta tarea se encuentra una amplia red de fabricación
y distribución manejada por personas.
No sólo la distribución de productos, sino
también la obtención de materias primas nos
ha llevado a los lugares más lejanos de la tierra.
Ningún gasto o reto logístico ha evitado que
la humanidad buscase y extrajese recursos naturales, sin
importar lo remoto, recóndito, frío, caluroso
o peligroso que fuera el camino. La misma tenacidad puede
aplicarse a las nuevas y ambiciosas metas.
Las redes y empresas de radio y televisión afirman
que sus programas se emiten en más de 200 países
y territorios. El negocio de las noticias no es una calle
de un solo sentido. Dondequiera que surja el suceso, en cuestión
de horas, aparece una nube de periodistas que pueden retrasmitir
instantáneamente sus noticias a todo el planeta.
El ámbito de los deportes parece ser un gran unificador.
La organización olímpica reúne periódicamente
a atletas de 199 países. Eso también implica
coordinar las relaciones entre bastidores con los funcionarios
y comités para todos esos países.
Asimismo, entre las organizaciones políticas de alcance
mundial, destaca la Organización de las Naciones Unidas,
con 191 miembros, especialmente en el campo de la atención
a las necesidades humanas. A pesar de lo marginal o acosada
que la organización esté hoy en día,
o de lo defectuoso que sea su proceso de toma de decisiones,
tenemos mucho que aprender de las actividades de las Naciones
Unidas.
Desde las redes empresariales, financieras y tecnológicas
hasta los grupos humanitarios, espirituales y culturales, la
organización a gran escala es actualmente la pauta a
seguir. |